La ciencia

El texto de esta página resume la investigación y el diseño que Emulait publicó en su página de ciencia, en español.

Nació para cerrar una distancia

Dibujo del pecho sobre la tetina del biberón

Shilo Ben Zeev, fundador de Emulait, quiso cambiar la industria del biberón después de ver lo difícil que fue la alimentación en su propia familia. Como muchas innovaciones, Emulait nació para cerrar una distancia: la que hay entre el pecho y el biberón.

Emulait

El nombre juega con el verbo en inglés “emulate”, imitar, y con “lait”, leche en francés. La meta fue un sistema de alimentación que acompañe a cada familia en su propio camino. El biberón se diseñó para imitar el pecho humano, en forma y en función. En ciencia y en diseño, ese proceso se llama biomímesis: innovación inspirada en la naturaleza.

El diseño se acerca a los beneficios físicos y de desarrollo que da la lactancia y que a menudo se pierden con un biberón convencional. No contradice ni compite con la lactancia. La supera frente al biberón de siempre porque usa materiales, tecnología y una forma de diseñar que hace unos años no existían.

Emulait ofrece empatía respaldada por ciencia y por un diseño cuidadoso, para que las familias den a su bebé la mejor experiencia de alimentación posible y se cierre la distancia entre pecho y biberón. Shilo Ben Zeev, fundador y director general

La base de investigación

Estudio de forma y color de una tetina

Con formación en tecnología médica, Shilo conocía lo que pueden hacer los materiales y la tecnología avanzada, y también el valor de juntar conocimiento de varias disciplinas. Cambiar el biberón se tomó en serio. El equipo armó un consejo científico y un grupo de investigación y diseño para volver a pensar el biberón.

La investigación de Mike Woolridge

La base de Emulait son cuatro décadas de investigación sobre alimentación infantil de Mike Woolridge, investigador independiente cuyo trabajo ha apoyado iniciativas clínicas y de salud pública para promover la lactancia.

Consejo científico

Liderado por Judith Shamian, referente en salud pública y enfermería, el consejo reunió a especialistas en alimentación infantil y salud materna para innovar sin soltar la ciencia ni la buena práctica.

Promover la lactancia es un asunto de salud pública, y las madres necesitan más apoyo que nunca para tener una experiencia de alimentación que funcione. Judith Shamian, presidenta del consejo científico

El proceso de diseño

Con la guía de Bob Worrell, diseñador con 50 años de experiencia, el equipo de ingeniería y diseño exploró materiales y tecnología recientes para llevar a la pieza las recomendaciones del consejo.

La empatía fue clave: no tratar esto como un simple paso de líquido, sino como un encuentro íntimo entre dos personas. Bob Worrell, cofundador y director de diseño

El consejo científico

El desarrollo de Emulait fue guiado por un consejo de especialistas en lactancia y alimentación infantil. El producto también ha sido respaldado por pediatras, ginecólogos y consultores de lactancia que acompañan a las familias de recién nacidos.

Lo preside Judith Shamian. Completan el consejo Mike Woolridge, que ha estudiado la mecánica de la lactancia por más de cuatro décadas; Linda Hanna, consultora de lactancia; y las especialistas en salud de la mujer Orit Jacobson y en salud infantil Rae Jean Hemway.

Judith Shamian

RN, PhD, LLD (hon), D. Sci (hon), FAAN, FCNA. Presidenta del consejo científico. Su trayectoria ejecutiva cubre hospitales, comunidad y gobierno. Ha impulsado política e investigación de salud a nivel nacional e internacional, y ha presidido el Consejo Internacional de Enfermeras. Fue presidenta y directora de VON Canada, directora de la Oficina de Política de Enfermería en Health Canada, y profesora en la Universidad de Toronto, Case Western y la Universidad Capital de Pekín.

Mike Woolridge

BSc, DPhil. Investigador independiente y codirector de la BrightStart Foundation for Mother & Child Health. Dirigió una clínica ambulatoria para madres lactantes en Oxford y lleva más de 40 años investigando la fisiología y la mecánica de la lactancia, incluidos estudios de ultrasonido sobre pecho y biberón. Ha colaborado con el Royal College of Midwives y con la Baby Friendly Initiative de UNICEF en el Reino Unido.

Linda M. Hannah

RNC, MSN/Ed., IBCLC. Más de cuatro décadas apoyando a madres y bebés en los primeros meses. Impulsó programas de educación para el parto, la lactancia y el cuidado del bebé, entre ellos Great Starts de Kaiser Permanente y el programa de lactancia del Cedars-Sinai en Los Ángeles. Cofundó Mahmee, una plataforma de cuidado materno e infantil.

Rae Jean Hemway

MPA, BSN, RNC-NIC. Directora de enfermería de pediatría en el NewYork-Presbyterian Hospital, Weill Cornell, Komansky Children’s Hospital y el Alexandra Cohen Hospital for Women and Newborns. Entre 2015 y 2020 lideró el diseño clínico de la unidad de cuidados intensivos neonatales de Alexandra Cohen. Cursa un doctorado en práctica de enfermería en Case Western Reserve.

Orit Jacobson

PhD. Especialista en salud de la mujer dentro del consejo.

El consejo asesoró sobre la base fisiológica de la succión del bebé durante la lactancia. Esa base definió las decisiones de diseño de la tetina y del biberón. Un principio de fondo fue promover y sostener la lactancia cuando es posible.

Reimaginar el biberón

Vista cercana de la tetina y el aro del biberón Anatomy

El consejo aplicó su experiencia en alimentación infantil y salud materna a una pregunta: volver a imaginar el biberón tal como lo conocemos.

  1. 1651 Primer registro escrito de la lactancia a partir de una observación precisa.
  2. Años 50 Primera documentación de la investigación científica moderna sobre la mecánica de la lactancia.
  3. Años 90 Estudios de ultrasonido describen la actividad peristáltica al amamantar y la succión intermitente al usar biberón.
  4. 2015 Un papá recién estrenado busca una mejor forma de alimentar a su bebé y de apoyar a su pareja.
  5. 2016 Investigación y diseño del primer biberón biomimético.
  6. 2020 Emulait lleva la biomímesis a la industria del biberón.

Dos acciones al alimentarse

La investigación indica que tanto el movimiento peristáltico de la lengua como la succión extraen la leche durante la lactancia. Esas acciones apoyan el desarrollo oral porque fortalecen músculos y ejercitan el nervio vago, que los controla. Eso favorece patrones de comida más sanos y una autorregulación a largo plazo. Algunos estudios lo relacionan con un menor riesgo de obesidad infantil.

El biberón convencional

Los biberones tradicionales no invitan a esa acción peristáltica. El bebé depende de la gravedad y de una succión parecida a un pistón, y no obtiene el mismo trabajo oral que con el pecho. Algunos estudios sugieren un mayor riesgo de obesidad a lo largo de la vida por una autorregulación más débil. A pesar de las novedades de la última década, la mayoría de los biberones nuevos sigue la misma lógica de diseño.

Cómo se alimenta un bebé

El registro escrito más antiguo de una observación precisa es de 1651, de William Harvey. La investigación moderna sobre la mecánica de la lactancia se documentó por primera vez en los años 50. De ahí salieron dos ideas que siguen vigentes: la peristalsis de la lengua, con la que el bebé comprime el pezón por debajo, y la succión intermitente para sacar leche de un biberón. Durante mucho tiempo se presentaron como opuestas. En realidad describen formas distintas de extraer leche de fuentes distintas.

El papel de una succión intermitente añadida es un hallazgo más reciente. Una investigadora japonesa lo reportó en 1991 y el ultrasonido lo formalizó en 2008. Desde entonces se ha buscado explicar cómo conviven las dos ideas.

Lo más plausible es que, en la lactancia, peristalsis y succión trabajen juntas. Esas fuerzas apoyan el desarrollo oral, al fortalecer músculos y mandíbula, y también el neurodesarrollo, al ejercitar el nervio vago. El bebé puede extraer y controlar el flujo y tomar lo que necesita. Eso importa para la autorregulación y, según algunos estudios, para un menor riesgo de obesidad infantil.

El biberón convencional no está pensado para esa peristalsis. El bebé se apoya en la gravedad y en una succión parecida a la de un popote. Por eso la toma con biberón no provoca el mismo trabajo oral. Parte de la investigación sobre biberones está sesgada hacia el estándar de la industria y mezcla intereses comerciales con científicos. Ha habido innovación en la última década, y aun así muchos biberones nuevos no rompen con esa convención.

El consejo partió de primeros principios: revisar lo que se daba por cierto y volver a plantear el problema con lo que se sabe y lo que no. Con Bob Worrell, el equipo de ingeniería y diseño usó materiales y procesos nuevos para aplicar esas recomendaciones. Así pudieron acercar al bebé a los dos mecanismos de extracción, el del pecho y el del biberón.

De la ciencia a la práctica

Biberones Anatomy y Classic con la válvula de flujo

Un principio guía fue la succión activa: el pezón se alarga cuando el bebé lo lleva hacia el paladar. El biberón se diseñó para permitir ese movimiento. Las tetinas convencionales son rígidas, no se estiran y dependen de la gravedad: el bebé saca la leche por succión. El resto de la anatomía se resolvió con investigación del equipo de diseño, la guía del consejo y una revisión de los procesos de fabricación habituales.

Forma del biberón

La base con forma de pecho, el biberón Anatomy, acompaña una postura más cercana a la lactancia, mejora el contacto visual y facilita una toma en la que se responde al bebé. El Classic es una versión más delgada, pensada para llevar.

Tetina

Imita textura, tacto y elasticidad con paredes delgadas y un silicón suave. Eso permite la succión activa, que apoya el desarrollo oral. Como el pezón, se comprime de lado y se alarga hacia la boca del bebé durante la succión. Dentro hay túbulos delgados de silicón, macizos, que imitan el tacto del tejido y de los conductos. La leche pasa alrededor, no por dentro de ellos.

La areola se sugiere con la textura de la superficie y con soportes colocados al azar en la válvula, justo debajo. Esos soportes evocan las glándulas de Montgomery y, además, evitan que la tetina blanda se retraiga hacia el biberón, lo que ayuda al agarre. Varios orificios dejan pasar la leche, como el conjunto irregular de conductos del pezón, y no como un solo hoyo fijo.

Flujo de leche

La válvula de flujo es un sistema de una sola válvula, diseñado para adaptarse a la intensidad de la succión. Sale más rápido si el bebé succiona con fuerza, más lento en un momento suave, y se cierra cuando no se usa. La toma la marca el bebé. La meta es conservar las habilidades orales de la extracción y reducir la preferencia por un biberón que se vacía solo. Eso puede hacer más fácil el paso del pecho al biberón y de regreso.

Tono de piel

En los primeros meses el bebé no reconoce el color: detecta contraste, de ahí el oscurecimiento de la areola. El tono busca reflejar y celebrar la diversidad de madres y familias. Verse representado importa para la autoestima y la identidad. También acompaña a quien no puede amamantar por una razón médica y quiere acercarse a esa experiencia. El sistema busca coincidir con la anatomía visual y funcional de quien alimenta, y con el vínculo que la lactancia evoca.

Los beneficios de la lactancia, en un biberón

Madre alimentando a su bebé con el biberón Anatomy

El sistema se diseñó para acercarse a la lactancia: favorecer el desarrollo oral que ella provoca y el vínculo entre quien alimenta y el bebé. Ciencia, ingeniería y empatía juntas, por encima del estándar del mercado.

Los beneficios de la lactancia están bien establecidos (AAP, 2022). La leche materna cubre la energía y los nutrimentos de los primeros meses y aporta protección. Para el bebé, eso incluye menor riesgo de infecciones, mejor salud intestinal y menos hospitalizaciones. Con el tiempo, también un menor riesgo de diabetes y obesidad.

Para la madre, una lactancia sostenida se asocia con menor riesgo de cáncer de mama y de ovario, de diabetes tipo 2 y de hipertensión, y con un regreso más temprano al peso previo al embarazo.

El acto mismo de amamantar tiene beneficios que, en sentido literal, no habían cabido en un biberón. Emulait busca encauzar parte del desarrollo oral y neurológico, y el vínculo, que importan a las dos personas.

Las organizaciones de salud pública recomiendan lactancia exclusiva seis meses y continuarla hasta los dos años, y muchas madres encuentran barreras para lograrlo (AAP, 2023). El 83% reporta haber iniciado la lactancia, y solo el 25% la exclusiva al final de los primeros seis meses (CDC, 2022). Un agarre difícil, dudas de nutrición o una barrera médica pueden hacer necesario el biberón como medida temporal. Algunos bebés desarrollan una preferencia fuerte por el biberón que estorba el regreso al pecho. Volver al trabajo complica más las cosas, sobre todo si el bebé rechaza los biberones convencionales. Emulait, un biberón biomimético, se diseñó para una experiencia más cercana a la lactancia y para suavizar ese paso.

También hay barreras de sistema: poco apoyo social, pocas opciones de cuidado, desventaja económica, trabajos que no acompañan y licencias parentales cortas. Un mejor apoyo y políticas familiares siguen siendo igual de importantes para la salud de madres y bebés.

Donde se cruzan la ciencia, la innovación y la empatía

Padre con su bebé, un chupón Emulait y el biberón Classic

Las familias cambian, y también lo que se les pide. Los bebés pasan menos tiempo con su núcleo familiar y menos tiempo al pecho. Emulait permite combinar pecho y biberón y, para quien elige o necesita el biberón, ofrece una forma de conservar parte de esos beneficios. La meta es flexibilidad: un sistema de alimentación natural que le funcione a esa familia.

Emulait nace para este momento.